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Consecuencias
 
Edición N° 3
 
Septiembre 2009 | #3 | Índice
 
De Pasiones Bermejas
Horacio Wild
 
El autor analiza el concepto de pasión a partir del poema de Bustriazo Ortiz: "Unca Bermeja", y del uso que éste hace de la palabra y de distintos recursos poéticos. Examina, asimismo, los efectos que produce, desde una mirada psicoanalítica, el empleo de formas gramaticales tales como la enclisis pronominal.
 

"Ay semoviente, austral humano mágico,
nómade Juan, desnudo en lo fonético?"
Juan Carlos Bustriazo Ortiz Del "Libro del Ghenpin

Breve introducción a la obra de Bustriazo Ortiz:

Horacio Wild¿Cómo se construye una prosa hipnótica, musicante y musitante, erótica y elegíaca, donde se circunscribe[1] un espacio textual articulando significantes que provocan la amplificación de significaciones con otros que fugan el sentido[2]? Juan Carlos Bustriazo Ortiz, poeta de la Argentina profunda, con su arte - y artificio – ha edificado una respuesta singular con la que produce y se produce como artista, desplegando un "saber hacer" que le brinda un sello inconfundible.

Bustriazo Ortiz es un Poeta del límite[3]. Podemos afirmarlo partiendo del tratamiento y experiencia que realiza con la palabra: la pluma, usada cual pincel impresionista en cada trazo describe el paisaje; la utilización de diversos recursos como enclisis, neologismos, metonimias; la combinación de la lengua española con lenguas originarias; el juego fonético y su efecto musical; el virtuosismo para mostrar y velar aquello que entra en contacto con el horror, la muerte, la ausencia; la pasión que parece empujarlo más allá de los muros de lo bello y del lenguaje, hacia lo arcano, el misterio, La Mujer…

Podrían señalarse distintos hechos de su biografía personal, pero difícilmente por ese medio pueda atraparse y sujetarse una invención que le es propia. Quienes lo conocen y han estudiado su obra[4], cuentan que el propio Bustriazo Ortiz pareciera encontrarse "inválido a la hora de explicarla, como si la poesía le aconteciera, y su única responsabilidad hubiera sido la de un escriba, no la de un escritor"[5], "dice escribir atento al dictado, en estado de trance o como producto del sueño o del alcohol (acercándose) a la experiencia mística"[6]

Sergio de Mateo[7] relata que la obra de Bustriazo consta de unos 70 u 80 escritos – en su mayoría inéditos- producidos por el autor entre 1954 y 1990. En ese último año comienza a ser atendido en el Hospital "Lucio Molas" de La Pampa, donde, quien había construido un lugar desde la palabra escrita, se encontraba "encerrado en un mutismo total"[8]. Cinco años tardará su alta médica. Luego se casa con quien hoy es su compañera: Lidia Fernández.

Unca Bermeja es uno de sus poemas más reconocidos, producto de una època en la cual abandona la poesía para ser cantada (folclore), por otro estilo, uno propio, singular, del que trataremos de ubicar algunas coordenadas.

"Puede venir la sombra tuya
a sonreírme que no vuelves…"
Juan Carlos Bustriazo Ortiz – Unca Bermeja

La pasión en Unca Bermeja

La sombra

Con enigmática dedicatoria -"a ninguna"- Bustriazo Ortiz introduce el relato (y el relator) de "Unca Bermeja". Desde el comienzo hasta el final invita a interrogarnos: ¿Quién es el destinatario del poema? ¿Para quién ofrenda, extrae palabras de ese torbellino en que se convierte la boca, pasible de absorber la vida y el alma como el beso de un Dementor, o escupir signos, significantes, neologismos, estrofas? El relator se debate en ello, nos dice -Porque este libro es para tu boca/ mi tenida de luna en luna // Porque este libro es para tu boca/ él fuéme entero por los maíces// Porque este libro es para tu boca/ miraráste en el talvezmente// Porque este libro es para tu boca. En su ofrenda manifiesta testimonio – y nos hace testigos – de Aquella que no puede perderse, mimetizándola con el paisaje pampeano, durmiendo… para despertar asumiendo formas como mariposa de grandes alas escarlatas, garza bajo el poniente despellejado, perra que deshilacha las miradas...

La Pampa y Ella… Ella y el paisaje… pantalla espectral, espacio de entresueño que se localiza entre dos nieblas. Crepúsculo y amanecer, en su pasaje encontramos momentos de lo hipnagógico y lo hipnopómpico: "Cuando mis nieblas tristoneen// puede venir la sombra tuya, a sonreírme que no vuelves// Quiero tu olor de niebla abierta // patas de niebla pechos cenizos, cáenme jotes de la niebla, se sienten los besos neblinosos// Entre - nieblas el objeto se presentifica y metamorfosea en fantasmas diversos. La profusión de imágenes en lo narrado, produce fragmentos con los que armar un collage en el que "entre lo destrozado vivas". La palabra busca circunscribir, hacer cuadro del paisaje, frenar la cascada interminable de imágenes que lleva una a la otra, convirtiendo a Unca Bermeja en grito desesperado, pasión que empuja, lenguaje en continua autopoiesis, ritual de la palabra que busca apaciguar el alma so riesgo de quedar mudo y absorto ante el paisaje pampeano… y Ella.

"Unca Bermeja" nos introduce casi sin darnos cuenta en los oscuros territorios de las pasiones del alma, donde se camina entre cruces laberintonas, por duros corredores/por los pasillos pesarosos…por los pasillos musitantes… interrogando a las paredes/buscando la puerta brillante; lugares donde la palabra hace huelga porque no hay qué decir… salvo el poeta que es impulsado a extraer algún signo de lo arcano, inventar un nombre a lo que sucede en su cuerpo o lo que ha sucedido en el de Ella: con el pecho en temblorosura // hinchamiento de mi corazón/ en la grosura de lo negro //junca desriñonada/ mi descaderada chilca augusta// el que tócase el pecho malo// el ombligo negro claroso// despellejados juanjirones// entre esqueletumbres señorean//.

Una diferencia importante al momento de intentar una interpretación - entre otras - respecto del poema, es que en la publicación de Unca Bermeja por "Ediciones en danza", las estrofas 18 y 19 no se encuentran, mientras que en la de "El suri porfiado" nos encontramos con una edición de 20 estrofas con 20 versos. Los fragmentos faltantes (o presentes de acuerdo a la Editorial) se encuentran entre la búsqueda de la puerta brillante y la ofrenda del libro al objeto - boca, por lo que podríamos ubicarlos a manera de shifter entre lo que llamamos el tiempo de comprender y el instante de concluir, si esto último es posible… Con posterioridad a la visita (estrofa 17) pareciera que el relator busca el reencuentro con Aquella "en el negro espejo del vino//" al que ya había hecho referencia en uno de los fragmentos donde afirmaba que en lo destrozado de la uva Ella vivía. "El vino enturbiala tormentoso// oh mía y tanta en el espejo/ que ahora rómpese y sangra sombra//. La palabra titubea, no alcanza para el espejo roto donde su sombra – la de Ella - se desangra en vino; lo mismo sucede al relator porque en el fondo del tazón encuentra su propia imagen. La palabra "desgarro" no alcanza para nombrar lo innombrable, donde lo espectral pareciera desvanecerse en niebla, siendo condición necesaria que el propio cuerpo se fragmente, precio a la conservación de la imagen de Ella. "O mi violeta más mojada/ cáenme jotes de la niebla/ y en desgarranza una cosa azul/ ya no vendrás nunca en la nube/ o paréceme que no vendrás// fuente de granates en la sombra/cáenme jotes de la niebla/paloma tostada ay aquí!".

Regalaréte lengua ansiosa
hasta agoniarte y fallecérteme…
Juan Carlos Buistriazo Ortiz – Unca Bermeja

El lenguaje y la pasión

En "Unca Bermeja" nos encontramos con un sujeto esforzándose en inventar una y otra vez alguna forma de escribir la pérdida imposible. Ella se deslocaliza, metamorfoseándose en el paisaje pampeano… no es una entre otras, se convierte en La Pampa misma. El entre-dos nieblas demarca la espectral noche o el luminoso día donde no deja de re-encontrarla, perdiéndose él mismo sin saber qué se ha perdido con Ella, de allí la dolida existencia del relator.

Con el poema nos introducimos en una temporalidad donde lo pro-ducido (aquello que es conducido delante de la vista) es pasión en los límites del lenguaje a los que es llevada la palabra. Eric Laurent en "Los objetos de la pasión"[9] nos recuerda que "Hasta el cristianismo, la palabra pasión era justamente lo que debía ser eliminado por el hombre completamente realizado, es decir, el filósofo, el sabio. El hombre sabio era aquél que sabría mantenerse en el justo medio que podríamos localizar en una curva de Gauss que tiene sus extremos y punto medio…" caracterizándose al "mediocre como aquel que se queda en el punto medio de las pasiones". Los griegos castigaban la desmesura, considerándola desafío a los dioses; en la actualidad quienes la castigan son el orden jurídico y el médico, uno depende de la Ley, otro del sistema clasificatorio estadounidense (DSM) que pretende determinar lo normal y lo patológico a partir de conjuntos de conductas.

Es el cristianismo inserto en la historia quien identifica a la pasión con la vida misma. Pasión de Cristo que se propone como modelo a seguir, haciendo que el exceso adquiera valor cultural, y la experiencia mística se considere como "lo más sublime de la cultura de una época"[10]. No es posible abordar Unca Bermeja (y el arte en general) desde la mesura de la Ley o de la Ciencia Médica, ya que en ellas no se consideran las pasiones como un atributo valorable y valorado. Desde el psicoanálisis algo se puede decir, siempre y cuando se entienda que es una opinión entre otras que puedan ofrecerse.

En la lectura de Lacan que realiza Eric Laurent, se distinguen dos tipos de pasiones diferentes, que obedecen a distintos momentos de la enseñanza de Lacan: las pasiones del ser -de la alienación-; y las pasiones del alma –de la separación-. Las primeras serían de la falta-en-ser del sujeto: el amor, el odio y la ignorancia. Las segundas del parletre: la tristeza y la manía. Esta breve descripción puede sernos útil para explorar en "Unca Bermeja" una forma gramatical usada por el relator que se conoce con el nombre de Enclisis pronominal; barroquismo caracterizado por la unión de un vocablo con el precedente formando una sola palabra. Es enclítico cuando el pronombre es pospuesto al verbo: cáeme, serásme, habíalo, tócase, pidióme, fuísteme, pintábate. En la lectura del poema nos encontramos que la enclisis es un recurso importante, por medio del que la pasión triste empuja al doliente imposibilitado de perderla a Ella por segunda vez –simbólicamente-. Las furias parecen cobrar algún tipo de venganza por haber desafiado a los dioses, quizás en un amor (a)pasionado que para el sujeto es inadmisible desprenderse; Erasmo de Rotterdam diría que cuando los dioses son retados por el exceso de algún humano, entre otras cosas, puede ocurrirle -a quien se atreve a hacerlo- de "sentirse al alma culpable y contrita enviando contra ella furias y fantasmas"[11] Ambos parecieran estar presentes a lo largo de todo el relato

De acuerdo a lo estudiado por Javier Elvira[12], los enclíticos se comenzaron a investigar teniendo en cuenta el punto de vista acentual o rítmico, cuestión por demás evidente al leer "Unca Bermeja", donde su uso produce efectos armónicos – musicales, que unidos a otros recursos del relator, tejen un velo sobre los aspectos más oscuros del poema: muerte, desesperación, pasión. En nuestra época podemos encontrar el uso de la enclisis pronominal en pocos textos, pero debemos tener en cuenta que en el siglo XIX y parte del XX, fue usada especialmente en la transmisión telegráfica para reducir costos de los telegramas, dicho recurso elimina el vacío medial entre el verbo y el pronombre formando una solo palabra, efecto holofrásico que literalmente condiciona la emergencia del sujeto.

La invención del artista permite avanzar al psicoanálisis desde la singularidad de un poema, una obra. En Unca Bermeja podríamos considerar que el uso de la enclisis produce como efecto una ubicación inicial del verbo, anticipatoria y decisiva, para fijar la posición del sujeto. En ella el verbo empuja y se funde con el pronombre al eliminarse el vacío medial, por lo que no encontramos un "entre dos" significantes. ¿Sería pasional el efecto de empuje de la enclisis? Si en la consideración de sujeto en psicoanálisis hablamos de la existencia de un vacío entre significantes ¿cómo pensar al sujeto cuando se elimina dicho vacío generando el verbo un efecto de posesión del pronombre representante del yo (Moi)? ¿El yo (Moi) se disuelve en la acción? Leyendo los enclíticos de Unca Bermeja pareciera que el destino se develara al relator, pro-duciendo un saber lúcido pero triste, del que brinda testimonio y del que nos hace sus testigos.

Versiones de "Unca Bermeja" utilizadas:

  • "Elegías de la piedra que canta". Ed El Surí Porfiado 2007
  • "Herejía Bermeja" Ed. En Danza 2008
 
Notas
1- Horacio Wld "El Icono, una palabra para el ojo", Revista Conceptual Nro 7, 2007.
2- Jorge Alemán – Sergio Larriera "Existencia y sujeto" Ed. Grama, 2007.
3- Jorge Alemán – Sergio Larriera, Op. Cit.
4- Sergio de Mateo –poeta pampeano- es quizás quien más se ha preocupado y ocupado por la difusión de la Obra de Busquiazo Ortiz., tomamos como referencia de este trabajo distintos escritos que figuran en su WEB "Museo Salvaje" http://www.museosalvaje.com.ar/BustriazoOrtiz/CriticaBustriazo.htm donde escriben: Andrés Ajens, Cristian Aliaga, María Teresa Andruetto, Dora Battistón, Miguel de la Cruz, Daniel Freidemberg, Rosa Blanca Gigena de Morán, Teresa Girbal, Carlos Aldazábal, Marcela Merlini, Carla Rivara, María Rosa Rousseau Salet y el propio Sergio de Mateo.
5- Dora Battistón "Juan Carlos Bustriazo Ortiz: poeta itinerante" http://www.museosalvaje.com.ar/BustriazoOrtiz/CriticaBustriazo.htm
6- María Teresa Andruetto "Entre la amistad y el retorno de los espectros personales" http://www.museosalvaje.com.ar/BustriazoOrtiz/CriticaBustriazo.htm
7- http://www.museosalvaje.com.ar/BustriazoOrtiz/BioBustriazo.htm
8- Cristian Aliaga, "Poesía de la Pampa Secreta: Juan Carlos Bustriazo Ortiz" Revista Fledermaus Nro. 6 http://www.revistafledermaus.com.ar/Numero_6/Nota_1.htm
9- Laurent Eric, "Los objetos de la pasión", Ed Tres haches, pag. 41.
10- Ibid pag.42.
11- Erasmo de Rotterdam, "Elogio de la locura".
12- Javier Elvira "Enclisis pronominal y posición del verbo en español antiguo". Universidad Autónoma de madrid.
 
 
 
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