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Consecuencias
 
Edición N° 19
 
Julio 2017 | #19 | Índice
 
Homofobia: un síntoma que va mal. Familias: preguntas cruciales [*]
Por Hélène Bonnaud
 

Hélène BonnaudEl tema de la homofobia ha sido noticia, especialmente con motivo del Día Internacional contra la Homofobia el 17 de mayo, lo que permite una actualización sobre el estado de las denuncias y da cuenta de la evolución de los actos anti–LGBT.

Así, la asociación SOS Homofobia recibió 1575 testimonios que relatan los comportamientos de odio hacia los homosexuales y/o trans, 19% más que en 2015[1], informa Le Monde del 10 de mayo. En este artículo, varias personas dan testimonio de violencia verbal, insultos, escupitajos y agresiones incluso físicas, tales como empujones o golpes.

También son puestos en serie los diferentes medios donde se pronuncian esos insultos y esos rechazos de la homosexualidad: en primer lugar la familia –el anuncio de la homosexualidad de un hijo produce violencias inesperadas dentro del círculo familiar– a continuación, la escuela, el espacio público, el medio laboral, e incluso con las fuerzas del orden. En este sentido, el jefe de SOS Homofobia dice que "un gran trabajo de formación de los funcionarios públicos debe continuar porque todavía ocurre a menudo que las fuerzas del orden minimizan el carácter homofóbico de ciertas agresiones". También en la escuela, los hijos de padres homosexuales están sometidos algunas veces a reflexiones homofóbicas que vienen de otros niños, sin que los maestros sepan cómo responder.

Otro artículo de Le Monde del 2012 indica "situaciones que llevan a las víctimas a cruzarse con sus agresores cotidianamente y pueden llevar a estados de angustia"[3], en particular en el contexto de trabajo. Así, Jean–Louis Terra, profesor de psiquiatría de la Universidad Claude Bernard de Lyon escribió que "la homofobia, y no la orientación sexual por sí misma, es el factor principal que puede inducir un exceso de riesgo de crisis suicida e intento de suicidio".

La paranoia temperada

La violencia experimentada por algunos sujetos cuando son víctimas de agresiones verbales repetidas puede tener un fuerte impacto. De hecho, el insulto verbal toca el ser. Es destructivo. Allí se sitúa el carácter deliberadamente segregacionista de la homofobia, que tiene sus raíces en el rechazo de la diferencia, porque esta es demasiado imaginaria, reenviando cada uno al narcisismo de las pequeñas diferencias de las cuales Freud dio las coordenadas en el registro de las pulsiones de vida / pulsiones de muerte. Pero me parece más cerca a nuestra actualidad considerar la homofobia como el cara a cara de lo que Jacques–Alain Miller ha llamado "la paranoia temperada." Esta es, según él "consustancial con el lazo social. Está presente y activa desde el estadío del espejo, matriz del imaginario. La más básica cadena significante, el significante más elemental, oráculo simbólico, vehicula esta paranoia, y podemos decir que esta paranoia también motiva toda defensa contra lo real"[3].

Sentido común: la homofobia activa

Esta paranoia temperada, se la reconoce en la manera en la cual Sentido común, un movimiento nacido como consecuencia de la ley Taubira para marcar su desacuerdo con el "Matrimonio para todos" sigue actuando en contra de la existencia de los homosexuales, a pesar de que su presidente, Christophe Billan, rechaza la etiqueta de la homofobia. El discurso anti matrimonio gay, el rechazo a admitir que una pareja homosexual pueda tener hijos o adoptar van en el sentido del reconocimiento de una sola y única concepción de la pareja, la pareja hombre–mujer.

Esto lo encontramos en su totalidad en el reciente folleto publicado en la página web de Sentido común: "Todo ser humano nace de un padre y una madre, y las condiciones más favorables para el crecimiento de un niño están garantizados por el vínculo familiar que lo une a sus padres."[4] Esta frase que parece anudar un predicado a una verdad absoluta da la clave del programa propuesto unas líneas más adelante: "Queremos una derecha que no huya de la batalla social, que se comprometa a volver a la ley Taubira, que se oponga formalmente a la PMA (procreación médica asistida) y a la GPA (gestación para otros) y la lucha contra la legalización de la eutanasia". Aquí encontramos los ingredientes de una posición que va en contra de las leyes, sin embargo votadas, del matrimonio para todos y de la PMA que permite hoy a muchas personas tener la ayuda de la ciencia para procrear. En cuanto a la GPA, está prohibido en Francia y el presidente Emmanuel Macron en repetidas ocasiones ha dicho que así seguirá. Queda por resolver el problema de los niños nacidos por GPA en el extranjero de parejas homosexuales que viven en Francia. Esta cuestión ha sido objeto de un reciente ajuste del Tribunal Europeo de derechos Humanos[5].

De hecho, Sentido común olvida las leyes que molestan su posición para disimular su resentimiento hacia las parejas homosexuales y sus hijos. De hecho, un artículo publicado en Libération[6] nos recuerda que existe una ley desde 1966, la Ley Nº 66–500 del 11 de julio de 1966[7] propuesta y votada por la derecha, que permite a un individuo (hombre o mujer) adoptar un niño de manera plena e irrevocable. Del mismo modo, cuando el 3 de enero de 1972, la derecha termina con la distinción entre los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio, disociando con ello la filiación y la alianza, no hubo manifestación en contra de ella.

La última gran reforma de la ley de filiación se llevó a cabo el 4 de julio de 2005, esta fue hecha por orden y no provocó ningún rechazo. Por lo tanto, concluimos en este artículo, que es sólo a partir del 2013 y la aprobación de la ley sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo que un movimiento padre + madre no para de organizarse, lo que revela su carácter homofóbico. El Sentido común vehicula activamente este discurso que es el del Vaticano. Hoy en día, está tomando cada vez más importancia, indicando que el rechazo de la homosexualidad en Francia está creciendo.

Regreso al vínculo padre–hijo

Volvamos a esta frase, promovida por Sentido común – "Todo ser humano nace de un padre y una madre, y las condiciones más favorables para el crecimiento de un niño están garantizados por el vínculo familiar que lo une a sus padres"– y correcta sobre el plan de la enunciación, en lo que concierne el tema del niño. Por un lado, esta hace pesar el real del ser humano, el real del nacimiento, por lo tanto, la pareja hombre–mujer y, por otro, indica que lo que garantiza a todos los niños un crecimiento favorable está ligado al lazo familiar que lo une a sus padres. ¡Qué gran noticia! Nos gustaría añadir a esta declaración sobre la importancia para cualquier niño del lazo familiar que lo une a sus padres: sean heterosexuales u homosexuales. Lo que Sentido común dice sin decirlo en su fórmula, es que un niño no podría desarrollarse fuera de un contexto donde se nace de un padre y una madre biológica, siendo esto erigido como la única posibilidad para garantizar las condiciones más favorables.

Pero nada permite a alguien pensar la calidad de la relación padre–hijo a partir de la heterosexualidad de los padres o de la supremacía genética. Si la pareja hombre–mujer todavía mantiene la fuerza de la norma, no hay ninguna garantía o verdad sobre su capacidad para criar y proteger a sus hijos. Las noticias que vienen a menudo a cuestionarnos sobre la locura familiar y las patologías del lazo entre padre e hijo nos dan un ejemplo de que nada en la heterosexualidad de las parejas garantiza la relación con los niños.

La clínica infantil actual va en la misma dirección. El padre y la madre biológica "adoptan" a un niño al nacer, en el sentido de que hacer suyo el niño que acaba de nacer, ser padres, es una operación simbólica que requiere mucho más que la pertenencia de los padres a un género o a otro y va más allá de la procreación con una persona de sexo diferente.

Lacan, en este punto, dio una visión muy instructiva de la particularidad de este lazo entre el niño y su madre que se encuentra en su "Nota sobre el niño"[8] y que indica cuánto puede él solo, causar los síntomas más temibles. En cuanto a la función paterna, la enseñanza de Lacan señala que puede estar ocupada incluso más allá de la existencia del padre. Hay muchas maneras para el niño, después de todo, de creer en el padre.

La homofobia, ¿forma de racismo?

La homofobia, es sin embargo, el síntoma de una forma de racismo que implica el horror de la diferencia, o su rechazo, en el corazón de los modelos sociales. Ella transmite la ley de la normalidad como la solución a todo lo que molesta, no entra dentro de los marcos, provoca el cambio, abogando un retiro segregativo sin invenciones ni evoluciones. Lacan lo había predicho de alguna manera: "Porque toca sin embargo, no pintarle solamente el futuro color de rosa, sepan que todo lo que asciende, que todavía no hemos visto hasta sus últimas consecuencias, y que se arraiga en el cuerpo, en la fraternidad del cuerpo, es el racismo."[9]

 
Traducción: Magda Gomez
 
Notas

* Publicado en Lacan Quotidien N° 707, 26 mai 2017.

  1. Disponible en: http://www.lemonde.fr/societe/article/2017/05/10/les-actes-homophobes-repartent-a-la-hausse_5125182_3224.html
  2. Disponible en: http://www.lemonde.fr/societe/article/2012/05/16/l-homophobie-une-discrimination-toujours-actuelle_1702102_3224.html
  3. Miller J.–A., "Le salut par les déchets", Mental n°24, avril 2010, p. 14.
  4. Disponible en: http://senscommun.fr/wp-content/uploads/Plaquette-2017-SC.pdf
  5. Bonnaud H., "Couples et GPA", Lacan Quotidien, n°429, 8 octobre 2014.
  6. Disponible en: http://www.liberation.fr/debats/2016/11/08/la-manif-pour-tous-est-elle-homophobe_1526774
  7. Disponible en: https://www.legifrance.gouv.fr/affichTexte.do?cidTexte=LEGITEXT000006068286
  8. Lacan J., "Note sur l'enfant", Autres écrits, Paris, Seuil, 2001, p. 373.
  9. Lacan J., Le séminaire, livre XIX, …ou pire, Paris, Seuil, 2011, p. 236.
 
 
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