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Consecuencias
 
Edición N° 19
 
Julio 2017 | #19 | Índice
 
Neoliberalismo, sujeto, subjetividad y poesía en la Argentina de 2017
Por Rosy Goldman
 

Rosy Goldman

El rasgo peculiar de la sociedad capitalista es que en ella la fuerza de trabajo es también una mercancía (…) Pero a diferencia de otras mercancías que satisfacen meramente necesidades humanas, la mercancía que llamamos fuerza productiva tiene la peculiar característica de producir otras mercancías. (…) A su vez, estas mercancías creadas por dicho trabajo tienen, claro está, valor de uso y valor de cambio, pero el valor de cambio (ganancia) que éstas tienen siempre es superior al valor de cambio que tiene la fuerza productiva que las ha creado (al salario). A esta diferencia se le llama plusvalía y es el beneficio del capitalista. Sin este beneficio no habría sociedad capitalista.
Carlos Marx

"Otro síntoma exhibido por nuestros conciudadanos del mundo no nos ha sorprendido ni espantado menos, quizá, que el hundimiento, que tan dolorosamente sentimos, de su elevación ética. Aludo a la falta de penetración que se advierte en las mejores cabezas, a su tozudez, su inaccesibilidad para los argumentos más evidentes y su credulidad acrítica hacía las aseveraciones más discutibles."
Sigmund Freud en "De guerra y de muerte", 1915

"El plus–de–goce es función de la renuncia al goce por efecto del discurso. Esto es lo que da su lugar al objeto a. En razón de que el mercado define como mercancía cualquier objeto del trabajo humano, sea el que fuere, este objeto lleva en sí algo de la plusvalía.
El plusdegoce es, de este modo, lo que permite aislar la función del objeto a".
Jacques Lacan: Fragmento de "De la plusvalía al plus–de–goce", de El Seminario De un Otro al otro.

Me atrevo a utilizar la "primera persona" al expresarme en "nombre propio" (es decir con posición subjetiva tomada, no desde la objetividad supuesta) para implicarme como sujeto dividido y atravesada por un vacío de saber, al que intentaré aproximarme, a sabiendas que sólo podré acercarme a atrapar sólo un no–todo del mismo. Seguramente muchas respuestas quedarán por fuera de este escrito.

Intento a su vez hacer una articulación con la situación actual (2017) de la Argentina, atravesada por el relato neoliberal. Existe un estado de derecho que se aplica socavando al mismo estado de derecho.

La escena de lo social merece que volvamos sobre ella. El tratamiento que en los medios se le da, la perplejidad e incertidumbre fabricada ante lo que vivimos, nos permite imaginar que somos personajes en una gigantesca performance de arte contemporáneo que encierra todo el conjunto de la política.

Aunque no todo es imaginación. El Ministro de Salud de la Nación, Dr. Jorge Daniel Lemus se expidió en contra de las prácticas psicoanalíticas y a favor de las TCC, técnicas para formatear a los sujetos en robots.

En mi recorrido he tenido dos paradigmas que me guiaron: la economía política marxista que me permitió hacer una lectura en los primaverales y, a la vez, trágicos años setenta (con costos humanos altísimos: 30.000 desaparecidos y la pulsión de muerte en su esplendor) y, tiempo después del fracaso rotundo y sangriento de aquella propuesta política revolucionaria, contingentemente tuve un encuentro con el psicoanálisis que me permitió advenir a otro saber. A lo que no he llegado aún es a una articulación entre ambos saberes –después de la perplejidad sufrida tras las elecciones de noviembre de 2015– para poder entender los efectos en el sujeto del discurso posterior al capitalismo, el neoliberalismo, –con el cual tiene diferencias–, que adquiere una gran injerencia en la lógica imperante en nuestro país.

Me tomo la libertad de equiparar, no sin riesgo de equivocarme, "El imperialismo, etapa superior del capitalismo", afirmación –y nombre de un libro– de Lenin, con el neoliberalismo. Salvando las diferencias obvias, y que las coordenadas históricas son distintas, los efectos son similares: globalización, colonización, imperio de los grandes capitales y la imposición de modelos económicos y relatos culturales en los llamados "países subdesarrollados" en esa época y "países emergentes" actualmente. Veremos si la comparación es acertada.

Es así como la pregunta de Jorge Alemán me inspira desde el hoy, lo que también pretendo descifrar tomando el guante de sus preguntas: ¿Qué puede aportar el psicoanálisis a la política y qué puede aportar la política al psicoanálisis? La segunda no la intento, en esta ocasión, responder ya que me llevaría a laberintos sin salida de los que no estoy segura de poder sustraerme.

Es por esto que fui causada por el seminario de Doctorado, "Intersecciones discursivas: Psicoanálisis y Política. Problemáticas contemporáneas, neoliberalismo y subjetividad", dictado por Jorge Alemán, Clara Schor–Landman y Fabiana Rousseaux.

El Marxismo

Para Carlos Marx (1818–1883) es constitutiva la teoría de los modos de producción social. Marx utiliza la dialéctica de Hegel para transformarla en materialismo histórico, afirmando que cada formación social específica cuenta con unas determinadas relaciones de producción y, a la vez, un grado especial de desarrollo histórico de las fuerzas productivas materiales. Combinadas con las fuerzas productivas, las relaciones de producción constituyen un modo de producción históricamente específico (esclavismo, feudalismo, revolución industrial–capitalismo, liberalismo, neoliberalismo).

En el corazón de las relaciones de producción capitalista, las clases sociales vienen determinadas por el lugar que ocupan en el proceso de producción de la riqueza. La lucha de clases es protagonizada por la burguesía, propietaria de los medios de producción (capital, fábricas, máquinas, transportes, etc.) y por el proletariado que, al disponer únicamente de su fuerza de trabajo, se ve obligado a venderla a cambio de un salario que escasamente sirve para satisfacer la supervivencia; las clases dominantes se apropian de la porción de la producción del valor agregado que suma la mano de obra del proletariado misma (llamada plusvalía, que constituye el valor extra del que se apropia el capitalista del valor agregado). De esa relación no cabe esperar sino el antagonismo y la hostilidad entre explotados y explotadores. De este modo el sujeto se cosifica y pasa a ser una mercancía más.

Desde el punto de vista marxista, los intereses de ambas clases son antagónicos e incompatibles y conducirán indefectiblemente al enfrentamiento. A medida que el capitalismo vaya desarrollándose el número de obreros se incrementará, lo que unido al deterioro de sus condiciones de vida, conducirá a la revolución y a la desaparición del capitalismo.

Sólo el primer peronismo de 1945 y el último gobierno peronista–kirchnerista, primando el estado de derecho, (2003–2015) intentaron confrontarse a las grandes corporaciones para realizar una más equitativa distribución del ingreso y mejor calidad de vida a los más vulnerables.

Aquí, habría que hacer una salvedad muy importante: Cuando imperaba esta teoría en los años 70 se daba por sentado que el proletariado sería el "sujeto histórico" –nominación propuesta por Jorge Alemán– que llevaría a cabo la revolución y destrucción del capitalismo. Esto fue sólo una quimera, y, aunque se tuviera la convicción y se esperaba que así sucediera, esta derrota fue inevitable y costó 30.000 desaparecidos.

Estos 30.000, –tomando en cuenta los dichos de la psicoanalista Fabiana Rousseaux–, con la que acuerdo, es el nombre de lo innombrable. (Según Lacan es uno de los nombres de lo Real). Jorge Rafael Videla, con total cinismo, afirmó: "Son una entidad, no están ni vivos ni muertos". Esto produce diversos efectos: duelo no por muertos, sino por desaparecidos. En el caso de que estuvieran muertos, se podrían escribir y medir pero al estar desaparecidos, no cesa de no escribirse, es un real imposible de circunscribir. El sujeto requiere una escritura de este horror en su subjetividad.

Me permito citar a Luis Eduardo Duhalde, que en su texto "El ex detenidodesaparecido como testigo de los juicios por crímenes de lesa humanidad: una aproximación al tema" nos plantea: "Este compromiso, este riesgo asumido por el testigo, repercute sobre el testimonio mismo que, a su vez, significa algo diferente de una simple narración de cosas vistas; el testimonio es también el compromiso de un corazón y un compromiso hasta la muerte. Pertenece al destino trágico de la verdad". Estos testigos del horror también han padecido consecuencias nefastas. Irreparables que han tenido que revivir, corriendo el riesgo nuevamente sus vidas.

Además me parece interesante la diferencia que establece Rousseaux, entre:

Gestionar el daño: donde existe la lógica del sujeto que testimonia ante el Poder Judicial, exigiéndole la verdad objetiva (imposible de lograr), apuntando a reparar, o sea volver al estado anterior, como si esto fuera posible.

Política del dolor, donde se rescata al sujeto en su singularidad, en la cual la pregunta es: ¿Cómo aplicar leyes universales para todos los que estaban en la misma situación pero con singularidades diferentes? Si el daño es permanente no se repara ni se restituye.

Ante esto hubo dos posiciones de los damnificados: algunos aceptaron porque, si se podía producir la restitución de restos se permitiría un duelo no patológico y otros no aceptaron porque esto implicaría ratificar que estaban muertos, no desaparecidos.

Estas mismas posiciones se repiten cuando desde el Estado, causante previo del Terrorismo de Estado, se ofrecen indemnizaciones. Muchos de los sobrevivientes de ese genocidio se negaron a cobrarlas, registrando la imposibilidad de volver las cosas al estado anterior a los inenarrables hechos ocurridos y en desagravio a que sus desaparecidos tenían precio.

A diferencia del discurso jurídico, el discurso analítico escucha las letras que nadie lee. Jamás sus vidas hubieran sido igual si eso no hubiese sucedido.

Narrar para que advenga algo nuevo. Reinventar con lo simbólico para "saber hacer" con lo siniestro.

Entre otros muchos modos de "saber hacer con lo real", está la escritura.

Juan Gelman, con su hijo, nuera y nieta desaparecidos, hizo muy bellamente uso de lo Simbólico (poesía) para ponerle un velo a ese horror interminable e insoluble del dolor, y el genial poeta uruguayo Mario Benedetti, y muchos más que no puedo señalar aquí por falta de espacio. Mis disculpas a todos ellos.

Estas visitas que nos hacemos, vos desde la muerte,

Yo cerca de ahí, es la infancia que
pone un dedo sobre el tiempo.

¿Por qué al doblar una esquina encuentro tu candor sorprendido?
¿El horror es una música extrema?

¿Las casas de humo donde vivía el fulgor que soñaste?
¿Tu soledad obediente a leyes de fierro?

La memoria te trae a lo que nunca fuiste.
La muerte no comercia.
Tu saliva está fría y pesás
menos que mi deseo.

"Narrando nuestra oscuridad, se ve claramente la vida" –Juan Gelman

Cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

"Desaparecidos" – Mario Benedetti

"He oído el sol de invierno. Crece envolviendo y
ajustando su corazón; sacude su sueño,
despliega las plumas que lo abrigan ve caer
aquí o allá el contorno de sus ídolos.

El calor no lo matará del todo; el frío no
quebrantará su sueño. Herido está de tiempo
que lo contiene, de crueldad, de decisión, de
grandes dársenas, de eterno comienzo, de
mesurado adiós".

"Días estos y aquellos" – Paco Urondo.

Aquí me gustaría articular lo dicho hasta ahora con lo que, generosamente, nos transmitió Clara Schor–Landman.

La psicoanalista parte de la afirmación de que no hay psicoanálisis aplicado sin clínica y es necesario vincularlo con la batalla cultural vigente.

Aquí me parece ineludible reflexionar sobre el pensamiento de Jorge Alemán: "la batalla cultural no puede excluir el tema de la salud y el uso del leguaje, porque corromper el lenguaje es corromper la salud y lo que hace el neoliberalismo es corromper el lenguaje con el tema del cinismo y ese empobrecimiento de la capacidad referencial de la lengua, entonces hemos mencionado que lo nuestro específicamente está en el lenguaje, la batalla cultural es a través del lenguaje".

Vale la pena–penísima reproducir las bochornosas palabras de nada menos que el Ministro de Educación actual, Esteban Bullrich, que, como vocero del "mejor equipo de los últimos 50 años" de "Cambiemos", se atreve a vilipendiar el holocausto y restarle gravedad, declaró, refiriéndose a Ana Frank: "Es un símbolo muy importante, especialmente trabajando en Educación. Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia", lo sostuvo en un fallido intento de forzar el discurso PRO a un tema tan delicado como el del nazismo. Desgraciadamente este "nuevo relato" nazi, fue reproducido en una escuela de Lanús donde se expuso a los alumnos un video de "reivindicación del Terrorismo de Estado", ratificando la posición del gobierno. Estas apreciaciones se suman a las reiteradas glorificaciones de la teoría de los dos demonios defendida por el jefe de la bancada PRO en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot.

"El que quiera oír que oiga".

Es necesario marcar la diferencia del relato del gobierno anterior con el actual en un tema tan sensible para la humanidad.

Siguiendo con la lógica de la incidencia del lenguaje y el psicoanálisis en la política, se pueden establecer dos sujetos del lenguaje: uno que se relaciona con las letras (poesía, relatos, cuentos, en fin lo Simbólico) y otro con el psicoanálisis (que también utiliza Simbólico). Ambas son respuestas que da el sujeto ante la irrupción de lo Real.

La práctica epistémica y la clínica están unidas por la política. Decía Miller en: "El inconsciente es político", Dos cuestiones tomo de este texto: el inconsciente es político y la política es el inconsciente.

El 1° indica que no hay sujeto sin cultura, ni cultura sin política; por lo que el inconsciente es político, es decir, el inconsciente existe con la cultura, depende de ella. El sujeto se estructura políticamente o su estructura se logra a partir del Otro.

En 2° término, la política es el inconsciente. Nos recuerda que el psicoanálisis se funda en el inconsciente y consecuentemente hace de ello su política.

Eric Laurent en su escrito "El inconsciente es la política" publicado en "Lacan Cotidiano N° 518", nos rememora que: "La expresión de Lacan, "el inconsciente es la política", no parte del padre, sino del inconsciente como aquello "a definir", proponiendo una serie de reflexiones a partir de la frase de Lacan. El señala en primer lugar, que es Freud quien quiso reducir la política al inconsciente, centrado en los términos "identificación, censura, represión, incluida la represión respecto al goce".(Miller, J.–A., "La orientación lacaniana. Un esfuerzo de poesía", clase del 15 de mayo de 2002, inédito). Lacan parte del inconsciente, según el famoso aforismo el inconsciente está estructurado como un lenguaje."

Es necesario tener presente la indicación de Lacan en "Función y campo dela palabra y el lenguaje…": "Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de la época", el analista debe estar a la altura de la subjetividad de su época. Y allí el analista debe advenir.

En la actualidad el neoliberalismo fabrica subjetividades a través de los medios de comunicación, aliados con el Poder Judicial, las corporaciones y el gobierno de turno. Con este objetivo se vale de las fracturas, los resquicios, las "grietas".

Para realizar esto intenta negar los tres "no hay" que plantea el psicoanálisis dentro de las "malas noticias" que nos trae: los 3 imposibles, los 3 "NO HAY": la castración, el Sujeto, y el amor.

Dentro de las premisas del neoliberalismo se constata un reemplazo de la política del sujeto por políticas de gestión, "con los más eficaces equipos de la historia". El sujeto queda reducido a través de la ciencia a la "mentalidad", en un cerebro, o sea se lo limita al organismo.

Jorge Alemán transforma la formulación de Freud sobre "El malestar en la cultura", por el "malestar del neoliberalismo". Este implica burocratización, imperio de la ciencia, los mensajes insistentes de los medios de comunicación, con las que se formatea la subjetividad en el neo–liberalismo.

La pregunta es ¿Cómo es el malestar en la cultura neoliberal? La cultura neoliberal se mantiene en un equilibrio inestable.

Siguiendo los efectos que produce la pulsión, Clara Schor–Landman remarca que:

Las promesas de "felicidad" (en campaña) son inconsistentes ya que la misma sólo es una búsqueda y es fugaz. Hoy la "felicidad" es una obligación (con el componente superyoico que implica"), pero tiene un inconveniente al menos, no es medible, lo que hace que se escabulla al discurso capitalista.

Lacan, apuesta a la economía política, guiándose por la lógica del no–todo, que implica la contingencia que puede descompletar al Todo. Toma en cuenta las probabilidades no las exactitudes. Lo imposible rige para los otros cuatro discursos, en cambio el discurso capitalista niega la imposibilidad: todo goce es posible y exhibible.

El neoliberalismo se vale de los desarreglos que lo obstaculizan: las contingencias y la pulsión del sujeto que no deja de insistir.

Schor–Landman también ilustra las distintas maneras en esta época que el Sujeto vive el superyó. La transmisión simbólica es sin vergüenza ni pudor; tampoco propone Ideales. Con el mandato del Superyó las prácticas de goce son eventuales, no se transforman en necesarias. Recordemos que Lacan definía al Superyó como "el que manda a gozar" (Seminario XX), pero esta demanda nunca se satisface, exigiendo nuevas renuncias que nunca alcanzan. En el campo de la política podríamos ejemplificarlo con que los ajustes nunca alcanzan para equilibrar la macroeconomía, y se suceden infinitamente, con las consecuentes renuncias pulsionales que llevan inevitablemente al goce de la renuncia misma–

Desde el psicoanálisis ¿cómo intervenir? Es interesante hacer uso de lo que nos propone Alemán diferenciando: "una cosa es la lógica del Neoliberalismo, que produce subjetividades y otra es la propia constitución del sujeto por lalengua", construcción que se inaugura antes del nacimiento del sujeto lacaniano en su soledad radical ya que ninguna relación intersubjetiva puede colmar ese vacío excepcional. Este vacío surge como el resultado de la desustancialización del sujeto y cuyo agente principal es el lenguaje. De aquí surge el $ y su carácter excepcional: nunca puede ser representado por ningún significante en su totalidad. Esta barradura no puede ser velada por ninguna producción de subjetividad. "Lalengua" es lo que marca nuestro cuerpo a todos", cada uno en su singularidad. La soledad del sujeto lacaniano es diferente a las soledades producidas por los mismos mecanismos del neoliberalismo: el aislamiento, el goce autoerótico, el delirio yoico, la impotencia para salir de sí mismo. Estos sujetos pertrechados tras su soledad (neoliberal digamos) son permeables al formateo por los distintos dispositivos del neoliberalismo (incluidos el poder judicial, los medios de comunicación, la ciencia –las técnicas TCC son un claro ejemplo de esta "robotización"– y de ese modo funcionales al mismo–.

Desde el psicoanálisis, la lógica que se debe utilizar es la del no–todo en contraposición al Todo vale del neoliberalismo en tanto empuja a goces perversos, sádicos (predominando la pulsión de muerte en todas sus variantes, el "bullyng", mejor nombrado "violencia escolar" hasta las más terroríficas como los atentados indiscriminados, con muertes incomprensibles, la segregación imperante y los intereses económicos de las corporaciones que no tienen límite a la hora de asesinar a mansalva, transformando el mundo en una guerra sin fin). En fin, el apogeo de la pulsión de muerte.

Por la propia fórmula, no–todo "x" está regido por la Ley, con lo cual podemos pensar en una relación del Sujeto con lo Real por fuera de la Ley. Con esta parte del Real fuera de la Ley es con la que tal vez el Sujeto pueda poner en juego una invención del lazo social, "un amor sin límites" como lo planteaba Lacan, un nuevo tipo de voluntad no capturada ni por las identificaciones del Ideal del Yo, ni por los circuitos mortíferos del superyó. En el no–todo ilimitado, se trata de la invención contingente de un límite que no proceda del Universal para todos, sino del Común de Lalengua. Esta invención se da cada vez, a través de procesos coyunturales, donde una intervención incluso mínima establece un límite no previsto en el programa.

Recogiendo las afirmaciones de Gramsci, el poder no sólo oprime, sino que fabrica consensos, establece la orientación subjetiva y produce una trama simbólica que funciona de un modo invisible, naturalizando las ideas dominantes, y esconde su acto de imposición; entonces se entra en una especie de adormecimiento, en un "no está tan mal esto, no exageres", el poder necesita siempre una dimensión donde se oculte como poder.

Al negar las "malas noticias" que nos trae el psicoanálisis de los mencionados "no hay", se construyen subjetividades bajo el supuesto de "si hay", creando subjetividades en las que no rige el "no hay": se niega que haya tareas imposibles, se impulsa a creer en nosotros mismos, empresarios de sí mismos, sin necesidad de la intervención del Estado. La felicidad se logra a través del liderazgo y del empresario de sí mismo. En fin, a esto se lo denomina "Meritocracia".

Otro aporte interesante de Clara Schor–Landman es articular las mediciones constantes.

Con el "NO HAY" hay que inventar "SI HAY".

En el discurso capitalista se niega el amor que permitiría el lazo del goce de uno con otro goce. El amor es un obstáculo para el capitalismo porque no se puede medir.

¿Cómo se libra el capitalismo del amor? Mediante su reverso: el odio, que se inculca hacia un supuesto enemigo anterior que hay que combatir, para volver a la retrógrada concepción de que "todos los políticos son corruptos", "Hay que destruirlos" a los que, por lo general, se propusieron instituir un proyecto inclusivo de los diferentes modos de goce, que combatía los intereses de las grandes corporaciones a favor de los sectores populares.

Aquí vale la pena introducir la reflexión de Alemán: "El odio y el rencor se mezclan en el psicoanálisis; conjuga la agresividad narcisista, el odio por el goce del otro que se apropió del que se supone que me correspondía, y el trabajo sordo y voraz de la pulsión de muerte. En esta amalgama ha surgido un odio más logrado en la producción de subjetividades, más difícil de contrarrestar culturalmente. Ya no es el individualismo ni el egoísmo, ahora hay muchos candidatos a destruirse a sí mismos con tal de destruir a los otros",

Lo que puede ser un recurso contra las invasiones del discurso neoliberal es la narrativa, lo simbólico singular que otorga a cada sujeto la posibilidad de extraerse de este formateo neoliberal que construye sujetos sin historia, sin memoria. Este odio lo podemos constatar en las marchas de apoyo al gobierno anterior, los cacerolazos, etc. Que son más "en contra de" que "a favor de".

Me resultó sumamente atractivo el aporte del poeta Daniel Freidenberg, cuando afirma que la poesía nunca alcanza a decir todo. Esto se puede vincular con los dichos de Lacan que alega: "La verdad es notoda, sólo se puede decir a medias".

En este sentido su aporte es muy valioso y se articula con los otros disertantes, al aseverar, ejemplificando con el brillante poeta Juan Gelman, de quien afirma que escribe con lo que la palabra no dice, canta incompletamente; es decir, no informa algo contable, medible.

Esto me remite nuevamente a Lacan que enuncia la conocida fórmula ya yen el seminario XX y luego "L'Etourdit" de la siguiente manera: "Que se diga queda olvidado tras lo que se dice en lo que se escucha".

Lacan por su lado, no cesó, a lo largo de su enseñanza, de interrogar el estatus de la poesía en su relación a la teoría analítica. Así desde su segundo Seminario, El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica, encontramos esta notación: "(…) los poetas, que no saben lo que dicen, sin embargo siempre dicen, como es sabido, las cosas antes que los demás". La pregunta es la de saber ¿qué permite al poeta adelantarse? En el Seminario sobre Las psicosis (1955–56), encontramos la perspectiva siguiente: "La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica al mundo".

Alemán lo plantea de la siguiente manera: "La poesía cifra cosas que me permiten entender mejor lo que ocurre, incluso aunque carezca de sentido".

"Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte. "

"El juego en que andamos" Juan Gelman

Irrupción del Neoliberalismo:

"...la crisis, no del discurso del amo, la del discurso capitalista que es el que lo sustituye, está abierta. No les digo en absoluto que el discurso capitalista sea débil, tonto, al contrario es algo locamente astuto ¿verdad? Muy astuto, pero destinado a reventar, en fin es el discurso más astuto que se haya jamás tenido."
"Conferencia en Milán, mayo de 1972" Jacques Lacan.

"Aquí es donde entra mi propia versión de la Hegemonía, que a diferencia del poder homogeneizante del neoliberalismo, siempre es heterogénea, contingente y frágil. La asimetría es evidente, y obliga a volver a pensar las lógicas emancipatorias".
"Horizontes neoliberales en la subjetividad" Jorge Alemán

"Si somos homogéneos no somos democráticos, somos totalitarios. La democracia por definición es profundamente heterogénea.
Mucho tiempo se habló del lenguaje y la subjetividad".
Cristina Kirchner con universitarios en La Plata 21–9–16

De un modo prerreflexivo, intuí que si algo no se puede significar y se presenta a nosotros con una opacidad radical y a la vez, sin saber por qué, nos concierne, esto exige que intentemos ponerlo en palabras o por escrito o narrarlo para alguien.
"El aprendizaje de saber perder" Jorge Alemán

Argentina diciembre de 2015

Como casi siempre, una pregunta termina conduciendo a otra,

Multitud de soledades singulares se sentían amparadas por un Proyecto Nacional y Popular que las incluía. La única alternativa que se esbozaba era una promesa atemporal de felicidad ficcional, ("a cambio del sacrificio infinito", –significantes que no estaban incluidos en el discurso de campaña, pero que ocultos resignificaban el proyecto feroz, "para quien pudiera oírlo"). Era necesario que esta promesa se repitiera hasta el hartazgo por los medios de comunicación concentrados para que se produjeran subjetividades que no sólo creyeran en ella sino que además las eligieran. Mentiras omitidas que eran inconfesables a la hora de "hacerse votar", sólo regidas por la Ley de Hierro neoliberal que se había impuesto de forma cruel y abrupta, sin velo.

Por otra parte, cabe aclarar que la antigua teoría de Freud en "Psicología de las masas y el yo" con sus identificaciones propuestas y con un líder que las guiara, tras la derrota, había dejado de cumplirse en el proyecto nacional (en tanto lugar de pertenencia) y popular (que abarcaba a toda la población) a la hora de votar. La denominada líder–conductora de las masas, a pesar del clamor popular, no acudía a la cita. Se imponía inventar otra salida. Siguiendo la propuesta sobre la construcción del líder de Jorge Alemán: "al líder que emerge como el resultado de un proceso instituyente de vocación emancipatoria… El líder es la prueba de existencia de dicha voluntad y su nombre propio, no sólo no domina el proceso de construcción, pues está atravesado por el mismo, sino que posibilita la resignificación de la articulación simbólica del proyecto. En este sentido, incluso se "usa" al líder para ir más allá de él mismo… (Sospecho que parafraseando a Lacan: "ir más allá del padre a condición de servirse de él").

Otra afirmación del autor me resulta imprescindible para poder pensar en un proceso emancipador: "Custodiar orgánicamente al líder instituyente es proteger el nudo donde aún se puede articular un nombre propio no producido ni domesticado por los medios".

Luego de un largo período (¿20 meses es mucho o poco?) de soportar maltratos, despidos masivos, caída escabrosa de la calidad de vida, transferencia incalculable a los sectores más poderosos y destrucción vengativa de todo lo construido que rememorara al discurso que previamente se enfrentaba firmemente al capitalismo salvaje (ejemplo paradigmático: "los derechos adquiridos" regidos por la consigna "en cada necesidad hay un derecho"), estas soledades singulares autoconvocadas, se hicieron presentes bajo una consigna "común": "no al 2x1" (que atacaba directamente a los derechos humanos (en tanto son imprescindibles para poder expresarse, sin lo cual, entre otras cosas, no podría existir el psicoanálisis) y dejaba libre a los genocidas con su pulsión de muerte sin límites), que es una forma clara y contundente de decir NO, menos aún por lo conocido de las consecuencias de estas medidas y por ser culpables de delitos de "lesa humanidad". Ni los "libros de autoayuda" logran crear al "empresario de sí mismo", quien, por no poder concretarlo, cae en una depresión, padecer frecuente en estas épocas.

Este sujeto formateado por las presiones mediáticas, jurídicas y políticas de gestión, también se presenta bajo la forma de servidumbre voluntaria, creyendo en el slogan utilizado en la década del 90: "Vamos mal, pero estaremos mejor".

Sin embargo Alemán se pregunta: "¿si esta fábrica de subjetividad toca el núcleo mismo de la constitución del sujeto, lo que sería un crimen perfecto y la propia destrucción, a largo plazo, del ser humano que conocimos, o si hay una imposibilidad estructural para realizar el crimen?".

No habría que desaprovechar este momento bisagra que podría desencadenar un "otro futuro" en el que se incluyera las diferencias.

En este punto acuerdo plenamente con la reflexión de Jorge Alemán: "La referencia clave, es el kirchnerismo. Ha sido la posibilidad de vislumbrar otro país. Lo que me preocupa es cómo, cuándo y de qué forma se va a plantear su nueva estructura organizativa. No basta con hablar de "empoderamiento", o de construir de abajo hacia arriba; hay que definir la forma de la organización, su conducción y el liderazgo que asuma el legado para llevarlo a un nuevo lugar. El neoliberalismo es una política que se basa en lo medible, el control, que nada escape a la lógica de la totalidad controlable".

Para concluir, es interesante agregar aquí una cita de Lacan en "El malentendido" 10–6–80 donde explicita claramente el estatuto del no–todo: "Si creen que todo puede revelarse, pues bien se engañan: todo no puede. Esto quiere decir que una parte nunca se revelará. En cuanto al psicoanálisis, su hazaña es explotar el malentendido. Con una revelación al final: el fantasma".

Finalmente, retornando a la pregunta con la que concluyo, habiendo partido de otra: "Basándonos en el antagonismo indestructible entre: las corporaciones que no quieren ni lo harán "ceder un ápice en su glotonería de concentración, poder y acumulación" lideradas por CEOS y representadas por "El elegido" presidente y el pueblo desamparado, excluido y hundido en la pobreza y la falta de trabajo, inmerso en "la renuncia a los derechos adquiridos", ¿Qué respuesta puede dar el psicoanálisis y la política a este encrucijada insalvable?

Se me ocurre sospechar que el analista podrá por un instante abrir la puerta para el desocultamiento del ser, el síntoma en su modo singular. Pero advertido que el olvido volverá a cerrar esa puerta. Lo importante es señalar la diferencia de lo universal del mercado con el síntoma de cada uno. Es claro que todos gozan con sus objetos técnicos, pero lo que goza cada uno es algo irrepetible, no compartido.

Tal vez ahí exista una grieta por donde encontrar la salida a la circularidad del mercado actual.

 
 
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