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Consecuencias
 
Edición N° 20
 
Marzo 2018 | #20 | Índice
 
Exilios
Por Laura Petrosino
 

Dirigiéndose al extranjero sería mejor no preguntarle su lugar de nacimiento, sino su lugar en el porvenir.[1]

CanterosEntre 1307 y 1321, Dante Alighieri, exiliado de Florencia, escribía La Divina Comedia. Magistrado en una Italia dividida entre partidarios del papa y del emperador, Dante condenaba al exilio a ambas partes de un litigio: su enemigo Donato y su amigo, compañero de partido, Guido Cavalcanti. Guelfe negro y con los favores del papa, Donato, una vez de vuelta en Florencia, se vengaba de Dante, expulsándolo de su ciudad natal. Exiliado y, sobre todo, enamorado, el poeta dedicará su obra maestra a Beatriz que lo espera en la entrada del paraíso.

En el siglo XX, Marcel Duchamp, soltero y seductor infatigable, sentía a los 59 años, sin duda por primera vez, las ansias de la pasión amorosa. Instalado en Nueva York desde los 29, el artista confesaba estar al fin enamorado y sentirse, como nunca antes, completamente desorientado.[2] No voy a New York, parto de Paris[3] decía, emigrando no sólo del medio artístico parisino sino, sobre todo, de la tiranía de la representación. Enamorado del azar y del movimiento, Duchamp concebía el color y el amor como una cuarta dimensión.

Lo que llamamos amor es el exilio, con una carta postal del país, de vez en cuando[4], escribía Samuel Beckett en aquella misma Francia del siglo XX que Duchamp había abandonado. En su obra intitulada Primer amor, el escritor Irlandés contaba, en francés, el encuentro con una mujer que le molestaba profundamente, aun estando ausente. La había conocido en un banco a la tardecita y desde entonces, hablar del banco, era para él, hablar de ella. Sin embargo, hablar del mismo banco a la mañana no valía la pena: él nunca se había sentado ahí en esas horas del día. No estaba bien a su lado, salvo por el hecho de que en su presencia se sentía libre de pensar en otra cosa que en ella.

Tres hombres, tres artistas y tres formas singulares de entrelazar amor y exilio. En el caso de Dante, se fundieron en su poesía, o, dicho de otro modo, de su encuentro nació una obra. Para Duchamp, la desorientación fue de la mano de una mujer, criatura exótica, que además de enamorarse de él, logró enamorarlo. Marcel se sintió finalmente exiliado cuando ya no se contentó de ser simplemente amado por el otro. Entonces, ya no podía hacer el amor y tenía cada vez más ganas de desaparecer. Finalmente, para el personaje de Beckett amor es exilio, sin más. Ya no somos nosotros mismos, en estas condiciones, y es penoso ya no ser uno mismo, aún más penoso que serlo, más allá de lo que se dice. Porque cuando uno es, uno sabe qué hacer, para serlo menos, mientras que cuando uno ya no es, uno es no importa quién, ya no hay manera de atenuarlo,[5] decía el personaje de Primer amor cuando, mirando a una mujer, su cuerpo, erecto, se le volvía extranjero.

Desde la perspectiva del psicoanálisis, la relación sexual confronta al ser hablante con aquello que no se articula, que no se inscribe, que no puede decirse ni pensarse. La sexualidad implica, para todo sujeto inmerso en el lenguaje, un exilio[6]. Representándose con palabras, el ser hablante renuncia a un goce primero y se encuentra exiliado, lejos de toda armonía o simetría natural. Así, la adolescencia y sus sueños, despertando la sexualidad, confrontan al sujeto con una terra incognita. Sin saber cómo traducir lo que le pasa el adolescente se siente exiliado[7].

Aún otro exilio: aquél al que un sujeto llega al final de un transcurso analítico donde el valor de una diferencia absoluta puede advenir.[8] La experiencia de un psicoanálisis evoca aquello que en lo más íntimo de cada uno se siente como lo más extraño, aquello que, aún tratándose de lo más cercano, se presenta como inasible.

Propongo, entonces, pensar en los exilios, en plural, de la misma manera que decimos que hay diversas formas de existir. Exilio de un país, de un grupo, de una comunidad pero también de un cuerpo, de la naturaleza, de la sexualidad. Exilios múltiples y variados, estructurales y contingentes. Exilios como resultado de un recorrido analítico. Exilio del cuerpo infantil en la adolescencia. Exilios que toman la forma de soluciones y otros que se presentan con sufrimiento. Exilios que aun siendo impredecibles, demuestran, retroactivamente, tener un significado en la vida de cada uno. Exilios que en las coordenadas de la historia de un sujeto aparecen como un acto de coraje y otros que sirven para no querer saber. Exilios necesarios, forzados, azarosos, posibles e imposibles. Reales, deseados, imaginados y hablados. Solitarios y masivos. Propios y ajenos. Exilios.

 
Bibliografía
  • Jabés, Ed., Ed. Jabès, Un étranger avec sous le bras un livre en petit format, Gallimard, París, 1989. Citado por Beddock, F. Le traumatisme de l'exil, Trames actualité de la psychanalyse N° 10. En s'adressant à l'étranger il voudrait mieux ne pas lui demander le lieu de sa naissance, mais son lieu d'avenir
  • Marcadé, B., Duchamp, M., Paris, Ed. Flammarion, París, 2008, p. 384 «Je suis complètement dépaysé, confie–t–il à Maria. N'ai pas pu faire l'amour et j'ai de plus en plus envie de disparaître… »
  • Beckett, S., Premier amour, Les éditions de minuit, París, 1970.
  • Lacan, J., Le Séminaire, Livre XX, Encore, texte établi par J.–A. Miller, Paris, Seuil, 1975, p. 132. La contingence, je l'ai incarnée du cesse de ne pas s'écrire. Car il n'y a là rien d'autre que rencontre, la rencontre chez le partenaire des symptômes, des affects, de tout ce qui chez chacun marque la trace de son exil, non comme sujet mais comme parlant, de son exil du rapport sexuel.
  • Lacadée, P., L'éveil et l'exil, Enseignements psychanalytiques de la plus délicate des transitions : l'adolescence, Nantes, Editions Cécile Defaut, 2006, p. 54.
  • Solano–Suárez, E., L'envers de Paris, Paris, École de la cause freudienne, N° 3–4, 1994–95, E.C.F, p, 5. (Mi traducción)
 
Notas
  1. Ed. Jabès, Un étranger avec sous le bras un livre en petit format, Gallimard, 1989. Citado por Beddock, F. Le traumatisme de l'exil, Trames actualité de la psychanalyse N° 10. En s'adressant à l'étranger il voudrait mieux ne pas lui demander le lieu de sa naissance, mais son lieu d'avenir.
  2. Marcadé, B., Duchamp, M., París, Flammarion, 2008, p. 384 « Je suis complètement dépaysé, confie–t–il à Maria. N'ai pas pu faire l'amour et j'ai de plus en plus envie de disparaître… »
  3. Ibíd.
  4. Beckett, S., Premier amour, Les éditions de minuit, p. 21 (Mi traducción –N. de la A.–).
  5. Ibíd.
  6. Lacan, J., Le Séminaire, Livre XX, Encore, texte établi par J.–A. Miller, Paris, Seuil, 1975, p. 132. La contingence, je l'ai incarnée du cesse de ne pas s'écrire. Car il n'y a là rien d'autre que rencontre, la rencontre chez le partenaire des symptômes, des affects, de tout ce qui chez chacun marque la trace de son exil, non comme sujet mais comme parlant, de son exil du rapport sexuel.
  7. Lacadée, P., L'éveil et l'exil, Enseignements psychanalytiques de la plus délicate des transitions : l'adolescence, Nantes, Editions Cécile Defaut, 2006, p. 54.
  8. Solano–Suárez, E., L'envers de Paris, Paris, École de la cause freudien, N° 3–4, 1994–95, E.C.F, p, 5 (Mi traducción)
 
 
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